jueves, 20 de enero de 2011
Dover 20-01-2011
Dia: 20-01-2011
Hora: 23.30
Lugar: Plaza Juan Carlos I. Fiestas de Sant Sebastiá
Precio: Gratis (claro)
Audiencia: La plaza llena
Todo el mundo sabe que en 2006 Dover dieron un giro radical a su música. Dejaron de ser un grupo de rock furioso, inclasificable y adictivo y se transmutaron en una banda de pop-dance con bateria cañera y se acabó la tralla. Y se notó desde el mismo momento en que pisaron el escenario. Para empezar, ahora, además de batería, tienen percusionista: ¿Congas y congos en Dover? Pues sí. Las chicas visten muy finas. Cristina Llanos ya no es esa veinteañera rechoncha que cantaba y escupía con rabia, ahora está delgadísima, da la impresión de que ha crecido en estatura. Su hermana Amparo se está pareciendo más y más a una madre, no ya de Cristina sino de todo el grupo. Ambas son ahora muy simpáticas y agradables. Amparo Rubia y Cristina morena.
En toda esta crónica estará presente el fantasma del tan brutal cambio, no voy a poder evitarlo. Yo, y creo que muchos de los que estábamos allí, cuando tocaban temas del "I ka kene", su último disco, nos preguntamos: ¿qué esto? ¿en esto se ha convertido Dover? ¿coros de maquinitas y Cristina bailando dando pasitos cortos?
Alguien del público gritó varias veces ¡Rocanrol! No, chaval, pensé, da igual si gritas ¡rocanrol!, se acabó el rock, ahora tenemos un grupo distinto del que se fundó en 1992 y arrasó (aunque cantara en inglés) entre la gente que movía el culo y daba patadas al aire. Pop con distorsión. Rock contundente y sin piedad. Voz autodestructiva. Chicas al frente de la banda.
Sus temas nuevos parecen a veces canciones d merendola en casa, si hace frio, o en el campo, si acompaña el tiempo. ¿Son malos? No creo. Pero son demasiado agradables para ser de Dover. La sección rítmica sigue en su sitio. El batería se llama Jesús, Jesús Antúnez y está muy cachas y sigue aporreando los tambores con la seguridad de antes. Samuel Titos, el bajista, le gustó a la gente. Casi no se mueve, toca con las piernas abiertas, la cabeza agachada y su pelambrera rubia grunge por delante la cara. Toca y bebe cerveza. Acabó con varias latas. Se puede decir que estos dos tipos son el recuerdo de lo que Dover fue. Como diciendo: "Eh, que somos medio grunge todavía". El problema es que las canciones y las chicas, en este grupo, mandan y venga sonido disco y hasta canciones africanas.. Es curioso porque ambos, Jesús y Samuel son ex-novios de Amparo y Cristina respectivamente.
Si, tocaron temas antiguos: "King George", "Serenade", "Devil Came to me". Eso sí, convenientemente edulcorados."Dannaya", de su último disco, es francamente buena. Una canción de pista de baile, sí, pero con un gancho y un ritmo que nos mueve aunque no queramos. El problema es que suena con demasiado sonido pregrabado; hasta los coros (algo así como EhEh!) son postizos, ¿no los podían haber hecho ellos? , la guitarra ni se oye. En todo el concierto, no solo en esta canción, dió la impresión de que alguien, hace cuatro años les hubiera dicho: chicos, por favor, no chilleis tanto ¿No podéis tocar más bajito? Y obedecieron. "Devil came to me", por ejemplo, suena a carne de pinchadiscos de discoteca. Lo peor es que los pinchadiscos posiblemente no se han enterado de que Dover es de los suyos o sí (no sé que es peor).
Tocan bajito. Cuando Amparo, encantada presentaba las canciones, entre que ella tiene una voz dulce y el volumen de su micro estaba muy suave apenas se le oía. Cristina está casi siempre de lado, es decir, se sitúa en linea diagonal con respecto al público, muy pocas veces de frente. Iba toda de negro, excepto una chaquetilla corta que se quitó a las pocas canciones. Jerseycito de cuello cisne y pantalones ajustados, bien peinada, con cola de caballo y tacones altísimos. Amparo con un estilo muy anti-rock parecía una mamma. Botas invernales, leggins de lana y un gorro soviético de pelo que no se quitó en ningún momento; parecía una moscovita moderna. Amparo tiene 45 años, le lleva 10 a Cristina y el pasado jueves se notó mucho la diferencia de edad, eso es algo que antes tampoco pasaba.
Al final se despiden todos juntos en el centro del escenario dándose besos y abrazos entre ellos, haciendose bromas; , eso está bien, sí.
En fin: ¡Rocanrol! como gritó aquel chaval al principio. ¿Cómo? ¡Rocanrol!
miércoles, 29 de diciembre de 2010
¿Me dejas que me siente?
- ¿Me dejas sentarme, Tomàs, para ver los dibujos?
Me aparto un poco y le digo
- Siéntate aquí -le he dejado un pequeño espacio.
- No -responde- aquí no hay sitio, es muy estrechito.
Entonces me levanto del sofá y me siento en una silla. Miriam se queda sentada en el sofá junto a las demás niñas para mirar los dibujos de la tele.
Varios se sorprenden. Yo no. Se sorprenden de que haya dejado mi asiento a una niñita de cuatro años que quería ver sus dibujos animados en la televisión. Alego que me lo había pedido con respeto y con educación y que yo no podía hacer otra cosa que cederle el sitio.
Si Miriam hubiera tenido treinta o cuarenta años más a nadie le hubiera parecido extraña mi acción.
Los niños de cuatro años no son iguales que los adultos. Pero a la hora de hablar de respeto, sí. En esa zona de los valores humanos hablamos de personas, no de edades.
La escuela Summerhill de Inglaterra pertenece al movimiento de las llamadas escuelas libres. En realidad es una de las pioneras del asunto. Las decisiones sobre la marcha del centro se toman en asambleas. En ellas, el voto de un niño cuenta lo mismo que el del profesor. Claro está de que se trata de temas que afectan a la comunidad, no al trabajo de unos o de otros.
A mí eso me parecía raro y excesivo. Estoy empezando a cambiar de opinión. Allí no hablan de educar en valores y bla, bla, bla. Allí los ponen en práctica.
¿Aquí? ¿Qué hacemos aquí?
miércoles, 22 de diciembre de 2010
¿Dulce Navidad?
Si no fuera por: los villancicos (me gustaría ahogar los peces en el rio y al que canta), los tipos disfrazados de Papá Noel tocando una campana (que dan miedo), las barbas postizas de los Reyes Magos (que dan pavor), los mantecados, los polvorones (que quedan incrustados en la barriga de por vida), las zambombas (¿es eso un instrumento musical?), la gente borracha que te chilla al oído, los matasuegras, las copas de cava caliente, el tener que estar alegre por cojones, el chifle de las cornetas de plastico que te dejan sordo, los petardos, Raphael en la tele, las cenas sin piedad, el turrón blando, el turrón duro, los vestidos de noche espantosos, los buenos deseos para el nuevo año que ni son buenos ni se piden, los pesadísimos niños de la lotería, el puto concurso de saltos de esquí de año nuevo, el confeti en las copas, la frasecita "a ver si nos toca la lotería", una comida y otra y otra y otra, los patéticos abetos de plástico que venden los chinos, el espumillón de los cristales de las ventanas (¿eso adorna?), las coronas en las puertas (que parece que anuncian un muerto), los papas noeles trepando en los balcones, las lucecitas intermitentes (algunas terrazas parecen bares de putas de los años 60), las gambas a 60 euros, reuniones de familias en las que nadie tiene nada que decir, los belenes con los lagos hechos de papel de plata de chocolatinas y bombillas envueltas en celofan de colores, la cara maquillada del Rey en la tele soltando su mismo mensaje todos los años, los calcetines que te regalan, la fina lluvia, la humedad en los huesos y en el pelo, los codazos en las tiendas, los números de lotería feos (los guapos son igual de absurdos), la poesía del niño subido a la silla (apenas se le entiende), los madrileños gritones de la Puerta del Sol (no son las doce y ya van totalmente cocidos) etc. etc.
Si no fuera por todo eso las Navidades estarían muy bien
sábado, 30 de octubre de 2010
Vinila Von Bismark and The Lucky Dados



Lugar: Cultura Club
Fecha: 22-10-2010
Hora: 23.00 (En teoría, a esa hora, en la sala sólo había cuatro gatos)
Aforo: Lleno sin agobios
Vinila von Bismark dice que hace Cabaret y Burlesque mezclado con Rockabilly. Eso dice. Porque de Burlesque y de Cabaret sólo pudimos ver sus poses, su vestuario y sus "Ladies and Gentelman bla, bla, bla..". Desde el primer momento el concierto el concierto estuvo dominado por una tralla sin piedad. Rock'n Roll intenso, golfo y descarado. Estos Lucky Dados pertenecen a la marea de grupos que, sí hacen Rockabilly clásico, sí, pero contundente y risa va risa viene.
Sale al escenario el grupo, calienta un poco y... "Ladies and Gentelman con ustedes Vinila von Bismark". Y la reina sale a escena, Rubia de bote, media melena, los jirones del flequillo hasta media cara, labios rojos, rojos, vestuario a base de una casaca de ejército prusiano, tejanos arremangados y zapatos de seda roja tacón de aguja. Es una chica muy joven (24 años), quizás demasiado joven para el papel que interpreta. Al final de la primera canción se quita a casaca y aparece una camisa corta de pin-up roja con lunaritos blancos. Se mueve como una serpiente. Hace caras de mala. Abre la boca. Las cámaras de la gente se vuelven locas.
Canta muy bien y las melodías y Rockabilly empastan. Lucky Dados son tres. Bajo acústico, de esos enormes y clásicos, a cargo de Carlos López, un tipo con los costados de la cabeza rapados y gafas que sonríe siempre y no para; un entusiata del rock que hace tiempo pude ver acompañando a Carlos Segarra y ya iba igual de loco. Pedro Herrero, guitarra y voz. No toca la clásica semiacústica sino una electrica negra con algún esparadrapo que hace aullar con los mejores tonos; a veces casi de psicobilly. Pedro lleva un tupé mal peinado y americana negra que al cabo de unas canciones se quita porque hay que ver como suda. A la batería está un tipo muy poco rocabilero, nada de tupé, un rocker de los más standard pero que aporrea los tambores como un salvaje; salvaje y académico. Se llama Carlos Mirat.
Bueno y por supuesto Vinila, esa granadina que nos embauca a todos con su personaje de reina de ua suerte de vodevil moderno. Una de esas chicas que se hacen las malas o que lo son. Tiene una seguridad pasmosa y sabe que, a pesar de que no es muy alta, tiene un tipazo. Canta unas canciones con unas melodías muy atractivas que rebotan y se retuercen dentro de los quitarrazos y la potencia proporcionada por sus compinches. Es un rock magnético servido por la que podría ser la mejor de nuestras chicas favoritas.
Vinila a mitad del concierto se va a cambiarse de ropa y los Lucky Dados hacen una versión de "Tainted Love" la mítico tema de los míticos Soft Cell de Mark Almond. El pop electrónico de los ochenta y el rockabilly del siglo XXI se dan la mano. Y yo aquí fui feliz. Feliz porque he vivido ambas épocas y tanto el tema original como esta versión brutal me ponen en un sueño. A mí y a muchos de los que estaban allí, seguro.
Y aparece Vinila con un vestido largo negro con los bajos de volantes densos y un velo en la cabeza. Un modelo de cupletista que al final de la canción cae y aparece lo que llevaba debajo. Un corsé años veinte tremendo y una medias negras sujetadas con portaligas. El vestuario es cabaret, en efecto. Es Burlesque o lo que sea. Ahora está más guapa y más provocadora si cabe. Y además el velo sobre el cabello le da misterio y elegancia. Los brazos y el pecho llenos de tatuajes. Y sigue el rock. Y siguen los Lucky Dados sudando y los tambores de la batería dale que te pego.
Y acaban. Me ha parecido cortísimo. La gente pide otra sin convicción. Hay mucho rockero maduro. En eso sale Carlos López, el contrabajsta y nos provoca: "¡Qué pasa que no sabéis pedir otra!", chilla con los brazos abiertos. Por suspuesto salen otra vez. Vinila se dirije a su guitarra: "Pedro yo tengo una pregunta.... Where's my sugar" que es el título de su single y que nos hace cantar con ella. Tremendo.
Se van. Y la gente grita pero poco. O eso le parece a Carlos, que vuelve a salir a reñirnos mientras se rie.
Otra vuelta al escenario y ¿Con que tema se despiden? Pues con "Johnny B. Good". La locura.
Nos quedamos con ganas de más e insistimos pero los chicos y su diosa no volvieron a aparecer. Examiné un poco a la peña que había ido al concierto. Edad media, rock'nrollistas clásicos, casi ningún tupé, gente amable con ganas de bailar.
Termine un poco ronco y bastante sordo.
sábado, 16 de octubre de 2010
De mayor quiero ser Mick Jagger
Si, vale, ya sé que Mick Jagger cuando era jovencito y alguien le decía el morritos, era un bocazas y desparramaba allá donde iba y que hoy es un tipo educado que hace deporte y vida sana y es un caballero que da consejos y saluda con pulidas maneras a la reina de Inglaterra o a Clinton. Sí, todo eso es verdad. Y también lo es que Keith Richards se metía en el cuerpo lo que no esta escrito y ahora, aunque sigue estando igual de loco pero sus desmadres no salen de los límites de su cabeza. De acuerdo. Pero, ¿alguien ha escuchado a los Rolling Stones hace poco? Yo sí. Acabo de ver "Shine lights" de Martin Scorsese.
Es la película de un concierto de los Stones en New York. Lo tíos suenan mejor que nunca. Y Mick tiene el tipo de un adolescente y se mueve como un adolescente. Qué digo, más electrico que un niñato. Delgado, fibroso, incansable. Keith Richards no salta, es verdad, pero se agacha para acabar sus riffs de guitarra, se hace el satiro, lleva pintada la linea del borde de los ojos y un pañuelo horrible en la cabeza.. Y qué decir de Charlie Watts, que ha superado un cáncer de garganta y sigue tan elegante con su traje tocando la batería.
Mick Jagger tiene 67 años, Keith Richards los cumplirá en breve, Charlie Watts tiene 69 y Ronnie Wood 63.
No los veo en el hogar de mayores jugando al tute ni entreteniéndose con la petanca i sentados al sol esperando no saben a quien mientras critican al gobierno o hablan de su juventud.
Las frases de los adultos hablando de los viejos me sacan de quicio. Uno es de viejo lo que es de joven. Igual de marchoso, o igual de gilipollas. Y no va haber sorpresas cuando seamos mayores salvo las derivadas de las enfermedades inesperadas. Moriremos tal como hemos vivido.
No pienso esperar a la muerte jugando a cartas con otros perdedores en el local de los viejos. Prefiero largarme de aquí solo y, si puede ser con un libro en la mano, o tocando el piano, o cantando o sentado frente al ordenador o.....
domingo, 12 de septiembre de 2010
Digital 21 + Ana Curra
Se abrió el telón. Ana Curra estaba tocando una pieza clásica en un piano de cola enorme. Digital 21 ponía un fondo ruidista, como si hubiera conectado una tormenta artificial: la antítesis de las notas pulidas de Ana. El ruido y la armonía académica. Contra lo que pudiera parecer el asunto funcionaba muy bien. Ella toca majestuosamente y él no para. El escenario: oscuro, con luces básicas de colores blanco y mangenta. Aparte del piano habia un teclado, una batería, un portátil y toda la casquería electrónica que se supone será una de las protagonistas de la noche.
El público era una mezcla de góticos no exagerados y cabezas grises. Poca gente. Sorpresa: de cada vez entiendo menos eso de las audiencias.
Cuando iban por la segunda o tercera canción Ana se dirigió al público: "Yo soy de pocas palabras, si queréis, decid algo vosotros" y alguien le gritó: "¡Tia buena!". Ella hizo como que se sonrojaba o se sonrojó de verdad, no sé. Ana tiene 52 años y, la verdad, es que se conserva muy bien.
Digital 21 es Miguel López Mora, un malagueño del 73, tímido (parece), delgado, nervioso. Lleva los costados de la cabeza rapados y una cresta como la que abundó en los primeros ochenta entre los punkis más insolentes.
Se incorporó al duo un batería y tocaron algunas piezas nuevas que se podrían calificar de electrónica industrial o electropunk. Él se retorcía con movimientos espasmódicos y ella, de pie ante el mico, fuera del piano, cantaba con una voz chillona y urgente. Sin duda Ana Curra no ha vuelto a los escenarios para pasar el rato, nada de eso, se entrega a fondo.
Y llegaron versiones de antiguos himnos. La primera: "Quiero ser santa". Legendaria. Quedó muy bien. Con una batería contundente, como envuelta en una nueva furia, más vital que entonces, con Ana en plena lucha.
Más adelante sonó "El Acto", "Autosuficiencia" y alguna que otra más. Entremedias, Ana se sentaba al piano y volvía con sus piezas clásicas aderezadas con los artefactos de su socio; el cual, además de controlar todos sus aparatos, tocó varios instrumentos en diferentes temas: guitarra electrica, ukelele y hasta un sitar. Claro, con todo eso y el ambiente de penumbra con vídeos proyectados al fondo armaron una propuesta nueva y sumamente interesante, que se hizo corta a pesar de que, en algunos momentos, Digital 21 hacía chirriar los tímpanos sin piedad.
Había que ir a ver a Ana Curra. Era casi obligartorio. Ana fue la chica milagro de Alaska y los Pegamoides y Parálisis Permanente. La única que sabía música de verdad. Me la imagino poniendo orden en los ensayos a toda aquella tropa. Que, muy punkis y siniestros y mucha pose y pelos tiesos y toda la pesca, pero, lo que se dice tocar, pues más bien poco.
Y, además de lista e instruida, congeniaba muy bien con sus colegas. Ana, estéticamente era una guapa afterpunk con un palpable toque elegante. Hoy viste de negro y lleva las sienes parcialmente afeitadas, como diciendo: "¡Eh!, que sigo ahí, no me he ido.
Están grabando un disco y lo presentaron por primera vez. No sé que opinaremos de estos temas cuando los oigamos fuera del escenario, sin verlos a ellos y sin toda la parafernalia. Aunque creo que seguirán funcionando igual de bien, por lo menos en nuestro ánimo y en nuestro recuerdo.
Acabaron con "Quiero ser tu perro", versión de la versión que hizo en su día Parálisis Permanente del "I wanna be your dog" de Iggy Pop. Y apareció Alberto García-Alix, fotógrafo, ex-pareja de Ana, y le entregó un ramo de rosas. Él tiene una exposición en Palma y aprovecharon.
Y así nos fuimos. Con un sabor punk, radical, electrónico y agradable. Con la nostalgia revisada y la noche en su punto.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
¿Son sanos los Médicos sin Fronteras?
El otro día un par de sus miembros, después de describir una variada gama de tragedias, fueron interrogados sobre la siguiente cuestión. Al habla la locutora: "Los futbolistas de la selección nacional han cobrado 600.000 euros por ganar el campeonato del mundo. Se aseguró que una parte de ese dinero iba a destinarse a ONG's, ¿habéis recibido ese dinero? Respuesta de los médicos: "No, pero los futbolistas siempre se han portado muy bien con nosotros. En particular Iker Casillas y Sergio Ramos siempre han aparecido en actos en nuestro apoyo".
Y tan felices.
Bernard Kouchner, fundador de Médicos Sin Fronteras , socialista (dice), es el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Sarkozy, de derechas (que se sepa). No sé que hace en este consejo de ministros pero está. Para mí es una especie de guinda moderna que se ha colocado Sarkozy. La segunda después de Madame Carla.
Ante las expulsiones masivas de gitanos llevadas a cabo en Francia, Kouchner afirma estar inquieto, no le gustan, pero: "[Sarkozy] nunca ha estigmatizado a una minoría en un función de su origen".(¡?)
Qué código verbal y mental maneja este tío, me pregunto. ¿Dice algo así como que "Soy tan bueno que acepto a todos: Sarkozy, los gitanos..."?
Kouchner, en su día estuvo de acuerdo con la guerra de Irak. La razón que esgrimió fue que había que acabar con la dictadura de Houssein.
O sea que Bush, en el fondo, tampoco es tan malo como parece. A continuación sus médicos sin fronteras acudieron al frente a vendar a los "heridos necesarios" y a extender actas de defunción.
Uno puede querer ser santo. Está en su derecho. Pero detrás de su santidad no se debería de esconder la sumisión a los poderosos.