miércoles, 5 de mayo de 2010

El velo y la gorra

El velo islamista no tiene nada que ver con cuestiones religiosas. No he leído el Corán pero los que lo han hecho así lo afirman. Es una interpretación el que ellas deban taparse a partir de cierta edad. De la misma manera que la Biblia no dice nada del velo de las monjas o de la sotana que llevaban los curas (y algunos todavía llevan). Si van vestidos así se debe a normativas y tradiciones, no a la Religión.
Cada vez que veo una chica con el velo y cubierta de ropa de arriba a abajo en pleno verano siento rabia. Veo a su padre o a su marido diciendo que, por su bien, no puede mostrar su piel. Por su bien. Los agresores de mujeres más crueles y sutiles son aquellos que las convencen de que les pegan "por su bien". Las chicas del velo no viven condiciones de libertad para quitárselo o ponérselo. Podemos hablar mucho de este tema. Pero mi tema, hoy, es otro.

No hay nada tan peligroso como dictar unas normas de vestuario. Y eso es lo que se hace en los institutos que, dicen sus directivos, quieren guardar las buenas costumbres o no sé bien el qué. Como no pueden decir "queda prohibido el velo islámico" porque sería discriminatorio, entre otras cosas. Entonces, ¿que hacer? Pues prohibir que se lleve la cabeza cubierta. O sea, ningún chaval con gorra. De paso, ponen en vereda a los raperos o a los modernos. En la calle, en las casas, se puede llevar gorra, en la escuela, no. Ni sombrero, ahora que se ha puesto de moda, tampoco. Sombrero, tampoco.

Habría muchas preguntas por hacer. ¿Es educativo ese control de vestuario? ¿Cuantas costumbres normales más están prohibidas en este instituto? Los alumnos forman parte del Consejo Escolar que decidió este artículo del reglamento que prohibe las cabezas cubiertas ¿Qué votaron ellos? ¿Se hizo un debate entre el colectivo de este instituto?

Trabajo en un instituto en el que sí se permite el velo y las gorras. Pero periódicamente, cuando llega el buen tiempo y algunos de los chavales se quitán ropa y se ponen pantalones cortos, nos viene a los departamentos propuestas para redactar normas para regular el vestuario. "¡Oh, qué escandalo, intolerable que se muestren los brazos y las piernas, y esas gorras....! Hasta ahora esos intentos de controlar la manera de vestir han fracasado. Veremos hasta cuando. Digo veremos hasta cuando por lo siguiente.

En mi instituto están sucediéndose los robos de móviles y de reproductores de MP3. Dicen que es un asunto relacionado con bandas latinas. Habría que verlo, pero bueno.
En consecuencia se ha prohibido el uso de móviles y de MP3 en el centro. O sea, en un centro educativo no se puede escuchar música. Repito: no se puede escuchar música. Al que se le vea escuchar música se le requisa el aparato.

Alguien le ve lógica al asunto. No sé que votaron los chicos en el Consejo Escolar, pero debate al respecto, ninguno.
El Claustro de profesores decidió la medida por mayoría. Y como los profesores tenemos mayoría en el Consejo Escolar pues ya está.

Chicos sin gorra, sin velos, sin música.... pero ¿Esto qué es?

Y lo que me choca es que la gente del PP quiera prohibir el velo invocando la libertad de "las pobres chicas". Qué jeta. Muchas de su hijas van a colegios religiosos, a colegios de monjas ¿No? Y cómo van las monjas vestidas, ¿con velo o sin velo? Y en algunos colegios, además, el uniforme es obligatorio. Todos vestidos igual. ¿Y la libertad?

No entiendo ese espíritu normativo de los profesores y dirigentes de centros a los que les da miedo un velo o una gorra o un pantalon corto. Dirigentes que libraron batallas contra la mordaza franquista. Que gritaron lo de "Prohibido prohibir" en el 68. Bueno, todos... todos... no se rebelaron. Más bien unos más que otros.

Y para acabar: el burka. El burka no tiene mucho que ver con el asunto que tratamos. El burka es una tortura y, como toda tortura, debe ser prohibido. Su prohibición es una cuestión de dignidad y de... seguridad. Bajo el burka, en lugar de una mujer, puede que se esconda un tipo con una ametralladora y eso es más serio. Mezclar burkas y velos es un error o una pérfida manipulación.

domingo, 18 de abril de 2010

Tengo una monitora de gimnasia que se ríe como Papá Noel

Es verdad. Es rubia y alemana, no muy alta. Antes de empezar la clase nos dice: "Hoy domingo buen tiempo, felis culo, jo, jo, jo" (El idioma lo va reajustando como puede). Su risa parece la de Papá Noel, hay que ver como abre la boca.

Y empieza la sesión. La tía ha acelerado la música. ¿Precalentamiento? Ni hablar, nos da tanta caña que parece que ha comenzado la sesión por el final o por el centro. Alguien le grita "¿Qué has tomado hoy, nena?" "Nothing", contesta la rubia y añade "Nada" y sigue. Con el culo en pompa y subiendo y bajando el step. Ahhh! Tengo la Serra de Tramuntana a mi izquierda y me acompañan un montón de chicas congestionadas y una alemana que no para."¡Cómo estáis!", grita de cuando en cuando. Nadie contesta de manera clara, no podemos.

Cuando llevamos 45 minutos (lo que dura normalmente la clase) hace una pausa y dice: "En Alemania las clases duran una hora y media, aquí comprrrrimerrrrremos una hora y media en una hora" No sé si entiende lo que ha dicho pero no hace caso a nada y continúa. Nada de 45 minutos, sigue y sigue hasta no se sabe cuando, mecagontó.

Hace rato que he bajado la intensidad. He entrado en la fase del escaqueo disimulado. Y es que de verdad: no puedo, me entra el canguelo, mi tensión peligra.

Hemos acabado. "Por fin", se oye desde varios rincones, como un eco. En estos momentos siempre suelo escenificar la misma tonteria. Reinterpreto una escena creo que de "El club de la lucha" en la que Taylor Durden, el personaje interpretado por Brad Pitt, después de que le hayan calzado una somanta de hostias más que regular, con el rostro lleno de sangre, le dice algo así a su contrincante: "¿Eso es todo?". Eso mismo digo yo al finalizar la clase, absolutamente hecho papilla y con una elocuente falta de aire: "¿Eso es todo?" y añado "Qué poco aguante". Triturado por dentro, chulo por fuera. Las de mi alrededor me miran con ojos de incredulidad que quizás sea odio. Me rio. La monitora también se ríe, claro.

Las chicas (porque la mayoría son tías) y yo bebemos agua. Se acerca Silvia, la monitora alemana, sonriendo. "¿Qué?". Eso es todo lo que dice: qué. Lo dice como quien te ve jodido y te quiere rematar. Las chicas están acostumbradas a duras sesiones de gimnasia, a años de saltos, de cardiovascular, de tonificación. Ahora tienen la cara colorada, congestión, están al filo del mal humor, yo hago que busco una explicación mirando al suelo.

Susana, una joven curtida, incansable, flexible, le pregunta a Silvia: "¿De verdad que no has tomado nada especial?". Contesta la rubia: "Sí, Martini, ayer, jajajajajajajajajaja. Otra vez su risa. Ahora suena como distinta. Mezcla el "hohohoho" de Papa Noel de antes con la risa estreñida, "hahahahahaha" del contable de Camera Café, el gran Bernardo Marín.
"Pues habrá que tomar Martini", contesta Susana.

domingo, 11 de abril de 2010

Razones por las que se vota a los corruptos

El PP está coleccionando corruptos a docenas y las encuestas les dan como ganadores o casi. Hay sitios en los que muchos acuden a las puertas de la comisaría para aplaudir a su alcalde esposado cuando entra. Hay quien vota a un ladrón pero le gusta.

¿Por qué?

He recopilado lo que yo creo motivos. Ahí van. Pero antes de nada una constatación: algunos políticos son la peste pero algunos de nosotros no somos mucho mejores

1.Voto a un hijoputa, sí. Pero es MI hijoputa (proverbio tan antiguo como, a veces, secreto).

2. ¿A quien voto? Yo soy de derechas y no pienso votar a los socialistas. ¿Voto a Falange? No, Me quedo con los de siempre aunque estén corrompidos.

3. No puedo tachar los nombres de los ladrones en la papeleta, no me dejan.

4. La gente que hace dinero siempre ha estado bien vista. Pasan por listos.

5. Si estafas a Hacienda casi que mejor.

6. Yo voto lo que diga la COPE. O lo que diga Rajoy. O lo que diga Esperanza.

7. ¿No veis los Telediarios? Todo está hecho un desastre. Aquí lo que hace falta es mano dura, orden. Qué más da que roben. Todos roban.

8. Todos los partidos son iguales. Pero.... Ni pero, ni nada todos son iguales, todos.
(Los tipos repiten tanto esa expresión, recalcan tanto lo de TODOS, que se diría que necesitan convencerse porque saben que no es cierta)

9. El sindrome del hincha. El hincha de un equipo de fútbol sigue siendo fiel al equipo aunque sea un desastre, aunque juegue mal, aunque no vaya verle al campo ni lo vea en la tele. El hincha no razona, compra la camiseta de su jugador favorito a un precio astronómico, sabe que no lo vale. El hincha no razona. Muchos votantes tienen una relación con su partido como si fuera su equipo. Lo vota pase lo que pase, roben lo que roben.

10. Te dicen: los ladrones, los corruptos adoran el dinero, ¿Tú no?

11. Si los que gobiernan roban yo, pobre contribuyente, también podré robar, no tengo porqué ser mejor que los que me mandan. Lo que me lleve yo nunca tendrá ni punto de comparación con lo que se lleven ellos.

Este ciudadano, con su voto, cuida la coartada que le proporcionan los políticos para ser malo. No le convienen políticos ejemplares sino corruptos.

13. Cuesta trabajo ir a contracorriente. Uno debe estar enterado de lo que pasa, profundizar, pensar de manera distinta a los que tienen el poder. Uno debe documentarse, escuchar, estar dispuesto a cambiar, respetar, ir a manifestaciones, tener coherencia... La democracia es un coñazo. Y se vota al de siempre porque es pesado verificar que es un golfo.

14. El miedo. Los comunicadores, mejor dicho, "los comunicadores", los anuncios publicitarios, muchos padres, algunos profesores, los partidos políticos... buscan que seamos miedosos a algo y por algo. Los miedosos son más que partidarios, son adictos. La infelicidad es rentable, la felicidad no. Los corruptos aprovechan esa adicción.

domingo, 21 de febrero de 2010

Miqui Puig

Actuación: Miqui Puig
Dia: Sábado 13 de Febrero de 2010
Hora: 19,00
Lugar: Auditori del Centre Cultural de Sa Nostra de Palma de Mallorca
Precio: Gratis

Cuando entramos vi a Miqui en un rincón ordenando su pequeña parada de discos y objetos. Ahí estaba, sin ningún problema por ser visto antes de empezar. Me pareció algo más delgado que la última vez que lo vi. O es que la tele engorda. Iba vestido con una chaqueta de punto Fred Perry azul y unos tejanos, muy en consonancia con la música que hace desde que se acabaron "Los Sencillos" hace ya diez años.

Al presentar una de sus últimas canciones, en mitad de la frase "Ara cantarem una cançó molt bonica" alguien del publico se sonó la nariz a un volumen importante: "¡Moooooooooooc!" Miqui lo señaló con la misma mano con la que sujetaba su copa de vino y dijo: "Es nota que té molt d'interés", o algo parecido.
Es un tipo simpático, Miqui Puig, todo el rato te hace sonreir, te cae bien.

Antes de comenzar el concierto el escenario estaba preparado con tres taburetes y tres micros. Miqui salió con una botella de vino y una copa en la mano seguido de sus dos guitarristas. Él y dos guitarras eléctricas eso era todo el combo. Cantó canciones de sus discos anteriores que presentaba a partir de discursos en los que contaba, a trozos, una ficción: no sé qué sobre que se había presentado a un concurso de cantautores del que lo habían despedido antes de admitirlo. Y explicaba anécdotas sobre cómo ve el panorama en general.

Lo que hace Miqui en directo con sus dos amigos suena a un lounge-pop agradable, inteligente, sobrio y, a la vez, algo loco. Dos guitarristas veteranos, curtidos que envuelven las canciones urbanas, un poco ácidas, un poco dulces, de un tipo no muy guapo que las canta con la ilusión de un chaval y eso que ya anda por los 42. Y los tres allí actuando, bebiendo vino tinto (sobre todo Miqui) y hablando entre ellos como si estuvieran en el salón de su casa.

Hubo canciones de sus discos antiguos (sus discos en solitario y una de "Los Sencillos") y canciones de su próximo disco. Disco que se titulará "Homenaje a Barcelona" en el que todo serán versiones de temas que le han maravillado. Hubo desde clásicos absolutos como "Qualsevol nit pot sortir el sol" de Sisa hasta joyas ocultas del pop catalán de hoy como "Miquel a l'accés 14" de Mishima, un emocionante grupo barcelonés.

Miqui Puig parece contento con lo que está haciendo ahora o, por lo menos, moderadamente contento, sí. Cuenta historias de gente que se reune a cenar, que ha pasado los treinta, incluso los cuarenta, que viste más o menos casual pero con clase y a la que no siempre le cuaja el amor.

El tema de "Los Sencillos" que cantó se titula "Sandie Shaw". Me tiene atrapado. Sandie Shaw, por Dios, la ultramítica cantante de los pies descalzos de finales de los 60. Aquel peinado de media melena lisa con las puntas hacia dentro que hace poco ha vuelto a estar de moda. Su tema "Marionetas en la cuerda", sus piernas, en fin.

Sus canciones actuales tienen más calidad que las de la época de "Los Sencillos", en los 90. "Los Sencillos" combinaban temas pop con cuerpo ("Sandie Shaw y otras) con cafradas. Se lo pasaban bien, sí, era el pop del optimismo y la buena vida un poco tonta. Temas como "Bonito es", alguna versión como "Se fuerza la máquina" de Gato Pérez y un disco como "Bultacos y Montesas" quese hubieran podido ahorrar.

Últimamente Miqui ha participado como jurado en concursos televisivos como "Factor X" del canal Quatro. Hace muecas y, bueno, interpreta su papel. Y es que como se dice por ahí "la vida está mu mala" y la pasta siempre suena bien, creo yo. Aunque el afirma que lo hace porque le gusta.

Cuando nos fuimos, la gente se agolpaba sobre el tenderete que había montado Miqui. Vendía Cds, bufandas futboleras con su nombre y vinilos blancos preciosos.